Aqui Estoy Con Lapiz en Mano by Joel Alvarez Menocal Aquí estoy con lápiz en mano
y el papel ansioso esperando
que las finas puntas del bolígrafo
rasguñen su piel.
Otra vez pregunta,
¿Qué me dirás hoy?
¿Qué vas a relatarme?
El bolígrafo cobra vida en mi mano
Y comencé a escribir…
Lo que voy a contarte –le dije-
es un capitulo muy importante de mi vida.
Podría decirte cualquier cosa,
engañarme a mi mismo,
pero, no mentirle a mi vida.
Aun soy joven todavía,
pero para decirte lo que tengo que contarte
tengo que remontar a mi infancia.
Déjame regresar a los años pasados
para que conozcas, ¿Cómo llegué yo
al seno de esta gran familia?
Fue así como comencé a relatarle mi vida.
Le dije- tengo una vaga idea de los años
pero mis recuerdos siguen intactos
como si fuese ayer que pasó…
Yo nací en Olanchito, en las montañas de verde pinos.
Tuve una madre……
Y a los nueve años, tuve a mi padre por tan solo dos meses.
Él siempre ha sido mi padre,
pero, nunca un PADRE
Como muchos en Honduras, mi madre sufrió
las consecuencias de una madre soltera.
Tuvo seis hijos y fue madre y padre a la vez.
Tal vez eso explique su ausencia de casa
y vivir solo con los dos hijos mayores.
Nunca he dicho papá o mamá
porque en mi familia mi MADRE era mi abuela
y Martha mi madre.
¿Allí íbamos a la escuela?
Si, recuerdo que íbamos a la escuela
porque mi abuela había sido creada a la antigua
“El burro a leña y el tonto a señas”
Como en el año de 1998 muere mi abuela.
Muere de cáncer -no sé donde- yo era un niño.
A los dos años, mi madre se enferma
y cae en cama.
Todos los días yo me levantaba,
caminaba media hora para ir a traer la leche
Y mis otros hermanos vagaban,
iban al mercado y andaban en la calle
Mi hermano mayor fumaba.
Con doce años entraba a las discos
y también lustraba zapatos.
Nuestros amigos eran mareros,
pandilleros, gente de calle
que hoy están en el cementerio
En 1999, apareció en nuestra casauna norteamericana,
proponiéndonos ir a una finca del niño.
Lo primero que pensé fue que allí habían bananos,
o niños que cultivaban banano.
A finales del ’99, pierdo a mi madre.
Cómo quisiera que hoy estuviera aquí
y viera mis logros.
Ella vive y vivirá siempre en mis recuerdos,
alma, corazón y mente.
El 2000, llegamos a la finca.
Todavía recuerdo la cara de frustración que teníamos todos.
Todavía, no me daba cuenta que la finca del niño
era una madre que Dios me enviaba
para reemplazar ese vacío en mi corazón.
Dios me salvó y me dio su mano.
Todos mis amigos en Olanchito están muertos,
Se hicieron mareros.
Tomaron el camino incorrecto y perdieron.
Pobres, no tuvieron una mano que los guiará
o tal vez si, pero se dieron cuenta demasiado tarde.
Cuando llegué a la Finca era un rebelde,
no tanto como mis hermanos,
pero peleábamos y siempre queríamos mandar.
No entendía cuando mi madre se enfermó,
Yo que dormía a su lado y le llevaba el licuado
que me ganaba botando la basura de comidas rápidos.
Habían veces que mi hermano me encontraba
y me quitaba la comida.
Mi madre, al enfermarse
se arrodillaba y se quedaba allí en su cama en silencio
¿y yo? Yo tenía miedo.
Ahora entiendo que rezaba.
Yo estuve al lado de mi abuela
cuando se fue.
Yo estaba allí cuando me madre murió
y se fue para no volver jamás.
Solo tengo tres cosas que decir.
Gracias a Dios.
Gracias a la Finca.
Gracias a todos los que hacen posible esta obra de misericordia.
Sí, doy gracias a esta gran comunidad que es mi familia
porque es mi segunda madre,
porque me acogió en sus brazos
y me dio su corazón entero.
Porque piensa en el mañana
Y sueña que mi destino
Me señala el camino.
Por que me ha dado ternura y cariño.
Gracias
Porque has sido en la noche de mi vida…
Estrella.
Y con un suspiro de triunfo,
un relámpago en el papel
y el bolígrafo cesó y se
limitó a firmar: por Joel Álvarez. |